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Petunias Asesinas

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Algo que siempre ha capturado la imaginación de la gente es la existencia de plantas carnívoras, o más exactamente plantas insectívoras. Algunas de ellas son francamente complejas y fascinantes, y cuesta trabajo saber cómo evolucionaron hasta adquirir esa fisiología y esa capacidad de atrapar insectos. La falta de eslabones intermedios dificulta esa tarea.

Ahora científicos del los Reales Jardines Botánicos en Kew y del Museo de Historia Natural proponen que las plantas carnívoras puede que estén más extendidas de lo que previamente se había pensado. De hecho, plantas tan comunes como las petunias o las patatas podrían considerarse también plantas carnívoras.

En el pasado, como en el siglo XIX, se llegó a afirmar que había plantas carnívoras capaces de comer seres humanos, pero esto se ha desmentido totalmente. Aunque en ciertas películas como “La pequeña tienda de los horrores” se ha jugado con esta idea. Lo que sí que es verdad es que ha plantas capaces de digerir pequeños vertebrados.Las plantas carnívoras también fascinaron a Darwin y a su amigo Sir Joseph Hooker. Estos dos personajes tuvieron una extensa correspondencia dedicada al asunto. Darwin incluso escribió un libro sobre estas plantas que jugó un papel criticó en la generalización de la idea de que eran capaces de comer animales. Antes de esto ni siquiera Lineo aceptaba que eso fuera posible.

Desde tiempos de Darwin se han identificado varios grupos de plantas carnívoras y sobre otras se ha sugerido que fueran carnívoras por algún autor, aunque ha habido dificultades para aceptar algunos casos.

Definir qué constituye que una planta carnívora es difícil y algunas plantas entran y salen de esta clasificación dependiendo de la definición o criterio que se escoja.

Según Mark Chase y sus colaboradores la distinción entre planta carnívora de planta no carnívora no debe de ser unan situación de blanco o negro. En su lugar habría que considerar una escala entre aquellas que no lo son en absoluto y plantas como la planta Venus.

Plantas como las petunias y las plantas de patatas tienen pelos pegajosos que atrapan insectos, y algunas especies tienen el sobrenombre de atrapamoscas por la misma razón. Sin embargo, algunas de las plantas comúnmente consideradas como carnívoras no tienen habilidades demostradas de poder digerir los insectos que atrapan o de absorber los productos de su descomposición.

En el artículo de estos investigadores se revisan los grupos con potenciales plantas carnívoras.

Mark Chase, también de los Reales Jardines Botánicos en Kew, dice que aunque los árboles comedores de hombres son ficción, muchas plantas comunes resulta que son carnívoras misteriosas. Algunas absorben a través de sus raíces los productos resultantes de los animales en descomposición que anteriormente atraparon. Según él, puede que estemos rodeados de más plantas carnívoras de lo que creemos.

Evolucion en menos de 10 años

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Ciencia y Tecnologia
¿Cuán rápido puede la evolución introducir cambios detectables en las especies? Lo bastante como para que tales cambios sean perceptibles en menos de una década, según un nuevo estudio sobre unos peces, dirigido por la bióloga Swanne Gordon, de la Universidad de California en Riverside.

Gordon y sus colegas centraron sus observaciones y análisis en el Poecilia reticulata, un pez pequeño de agua dulce que los biólogos han estudiado durante mucho tiempo. Los autores del estudio trabajaron con una población originaria del río Yarra, Trinidad. Introdujeron un grupo de estos peces en el cercano río Damier, concretamente en una sección ubicada por encima de una cascada que servía de barrera para aislar de ellos a todos los posibles depredadores. Otro grupo de peces Poecilia reticulata y sus descendientes colonizaron la parte más baja del río, por debajo de la barrera que constituía la cascada.


En esa zona baja sí estaban los depredadores naturales. Ocho años después (menos de 30 generaciones de Poecilia reticulata), los investigadores han descubierto que los peces en la zona poblada por escasos depredadores, la situada por encima de la cascada, se habían adaptado a su nuevo hábitat al producir un número menor de crías, pero con mayor tamaño, en cada ciclo reproductor. En cambio, esta adaptación no apareció en los peces que colonizaron el entorno con más depredadores bajo la cascada. La conclusión, tal como señala Gordon, parece evidente: Las hembras sometidas a una gran actividad de los depredadores, invierten más recursos en su ciclo reproductor actual, porque existe una alta tasa de mortalidad y, probablemente, ya no tendrían otra oportunidad de reproducirse.

Por su parte, las hembras mucho menos asediadas por los depredadores producen embriones de mayor tamaño, porque las crías más grandes son más competitivas en los entornos con recursos limitados, típicos de los sitios con pocos depredadores. Además, la disminución de la cantidad de embriones no se debe sólo al mayor tamaño de los mismos, sino también a que las hembras invierten menos recursos en la reproducción actual, puesto que cuentan con mejores expectativas de seguir viviendo y, consecuentemente, de culminar con éxito otros ciclos de reproducción.

FUENTE:
http://newsroom.ucr.edu/news_item.html?action=page&id=2119